Mentiras.

Quién no dice que quiere sinceridad, quién no odia la mentira. Pero ¿quién puede asegurar no haber mentido nunca? ¿Son iguales todas las mentiras?

Para mí la mentira es siempre lo mismo, no hay distintos tipos. Lo que la hace diferente es el dolor que causa, y eso más que por la mentira en sí es por la persona de la que viene y, por tanto, por la confianza que tengamos en ella.

Se tiende a creer que las personas a las que les cuesta confiar en los demás, se llevan menos desilusiones. Yo no creo que sea así. Creo que la diferencia está en que las personas a las que no les cuesta confiar, dosifican su confianza entre la gente que les rodea. No hay blanco o negro, hay grises. Y cuando alguien les falla, dañan su confianza pero son capaces de recuperarla.

Sin embargo cuando te cuesta, tardas en encontrar a alguien en quien depositar tu confianza, y cuando lo encuentras, confías plenamente, sin reservas. Pero si te falla, la confianza no se daña, se rompe. Y no se recupera.

Yo soy de este segundo grupo, y daría lo que fuera por poder ser del primero.

Ojalá todos pudiéramos confiar en todos, en el país feliz, de la casa de la gominola en la calle de la piruleta, pero no es así, y siento romper sueños pero eso no va a ocurrir nunca xD. Así que tendremos que arriesgarnos, pensando que aunque no podemos controlar la mentira, sí podemos decidir quién queremos que nos mienta. Y que igual que nos llevamos palos, otras muchas veces nos llevamos gratas sorpresas 🙂

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