Respirar.

“Cada uno en su mundo siente su dolor como algo inmenso”

 

Encontrar esta canción ha sido por casualidad. Estaba enfrascada en organizarme la semana, el mes, la vida, el futuro. Uno de esos momentos de estrés máximo, de ansiedad pura… Y me ha hecho pararme a escucharla, y sonreír. No es una canción especial, simplemente era la canción necesaria, en el momento adecuado.

Me ha hecho pensar en todas las tonterías que nos desestabilizan y nos hacen sentir las personas más desgraciadas del planeta y qué pocas veces miramos a nuestro alrededor y comparamos nuestros motivos con los de los demás. Sí, sé que en teoría queda muy fácil y al final no lo es, que lo nuestro es nuestro y lo que duele duele.

Pero quizá no sea mala idea proponérselo, propongámonos dejar de lamentarnos, agradecer las mil cosas maravillosas que tenemos, la gente buena con la que contamos, y disfrutar de todo aquello. Respirar.

 

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I’m alive.

Tengo el blog un poquito abandonado, lo confieso.

La verdad es que más de una vez estos días me he sentado frente al ordenador dispuesta a escribir un montón de cosas que me rondaban la cabeza, pero al final siempre acabé borrándolo y prefiriendo callar. ¿Por qué? Supongo que es más complicado contar las cosas buenas que las malas, por miedo, por precaución, por ambas… qué se yo. Por un motivo u otro al final gana la idea que dice que  un deseo no se cumple si lo compartes con los demás.

Lo único que puedo decir de forma segura es que a veces el destino decide cambiar los planes que tenemos y no somos quién para cuestionarle, simplemente debemos dejarnos llevar.

 

Y en otro orden de cosas: Sia, no te puedo amar más.

 

 

 

 

 

 

Fucking perfect.

Esta entrada va para una canción que siempre ha conseguido hacerme sonreír. Es una de aquellas letras que cuando la escuchas sientes que alguien te ha leído la mente y ha querido decirte: “Eh, deja de pensar gilipolleces, vales, vales mucho. Que nadie te haga creer lo contrario”.

Y más me emociona el darme cuenta de que mis padres han estado ahí siempre diciéndome lo mismo, ya sea con palabras o con actos. Ojalá algún día pueda hacerles ver a mis hijos lo mismo, que no tienen que cambiar por y para nadie, que son jodidamente perfectos para mí.

Porque por mil defectos que tengamos, todos somos jodidamente perfectos a ojos de quien nos quiere de verdad.

Gracias 🙂