Relaciones sanas.

Hace poco leí una entrevista a una chica que confesaba estar enamorada de su novio, que le amaba por encima de todo, decía. Hasta ahí puede parecer todo normal. Mi sorpresa fue al escuchar frases como:

“Todo lo que me pasa es gracias a él”

“No hubiera sido capaz sin él”

“No puedo estar más de X horas sin hablar con él”

“Nunca podría amar más a alguien”

Y así, una retahíla de frases que a oídos del público provocaba caras de “Oh qué bonito” ¿Bonito? Sí, claro. Para una película de antena 3 de un domingo por la tarde, en la que todo es idílico y azucarado. Pero por favor, no en la vida real.

Vaya por delante que entiendo que cada relación es distinta, y que cada uno la lleva como le da la real gana, pero creo que ese fervor casi enfermizo dista mucho de poder llamarse amor. Y eso no sólo hace que una relación acabe sino que te anula como persona.

Y me da miedo que se vea como normal algo que considero que no debería serlo, no tanto por esa chica en particular, sino por todas aquellas que la miran y quieren ser como ella, imitando su forma de ser y de “amar”.

Que conste que cuando la escuché me vi muy reflejada en esas palabras, y por eso mismo lo rechacé de este modo, con lo que puede que mi opinión esté contaminada por mi propia experiencia. Pero en cualquier caso, me alegro de ya no pensar así, y haber cambiado el concepto de relación. Ahora para mí una relación sana es aquella que te hace feliz sin anularte, que complementa tu vida, que suma y no resta,  y de la que no se tiene la convicción de que sea eterna. Porque nada es para siempre.

Feliz domingo 🙂

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One response to “Relaciones sanas.

  1. Es difícil no estar de acuerdo contigo. Afortunadamente, terminaste llegando a la conclusión de que una relación, básicamente, es un complemento que debe aportar más cosas positivas que negativas. Me temo que hay muchas personas, tanto hombres como mujeres, que no sólo no han conseguido establecer racionalmente la utilidad que se deriva de una unión voluntaria, sino que son incapaces de hacer que prevalezca un análisis objetivo de la situación, aun cuando son perfectamente conscientes de los motivos de la infelicidad. A veces el amor ciega, por causas predominantemente químicas, actuando como una droga; otras veces, lo ” sentimientos” están sujetos a circunstancias personales, como por ejemplo la dependencia económica, el estatus social, la poca confianza existente para afrontar un futuro de manera autosuficiente…

    Qué difícil es llegar al punto donde uno se siente independiente, amo y señor de sus sentimientos, con maniobrabilidad suficiente para decidir en quién y de qué modo invertirlos. Estableciendo límites a partir de los cuales, aún posible tomar las riendas y redirigir tu vida, si llega el caso. Nunca estaremos del todo preparados

    Un saludo!

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